El término CODA proviene del inglés Children of Deaf Adults, que significa «hijos oyentes de padres sordos». Se celebra cada 25 de abril. Este grupo forma parte de una realidad social y lingüística muy interesante, ya que los CODA crecen entre dos culturas diferentes: la cultura sorda y la cultura oyente.

En la mayoría de los casos, los padres utilizan la lengua de signos como principal medio de comunicación, por ejemplo, la Lengua de Signos Española (LSE). Por eso, muchos CODA aprenden primero la lengua de signos y después la lengua oral. Esto les convierte en personas bilingües desde pequeños, con una gran capacidad para comunicarse en distintos contextos.

Una característica importante de los CODA es que, en muchas ocasiones, actúan como mediadores entre sus padres y la sociedad oyente. Por ejemplo, pueden ayudar en situaciones como ir al médico, hablar con profesores o realizar trámites. Aunque esto les permite desarrollar responsabilidad y madurez, también puede suponer una carga emocional si ocurre a edades tempranas.

Desde el punto de vista cultural, si los CODA tienen una identidad dual. Es decir, pertenecen tanto al mundo sordo como al oyente. Esto puede ser una ventaja, porque les permite entender mejor ambas realidades, pero también puede generar dudas sobre su propia identidad, especialmente durante adolescencia.

En el ámbito educativo, es importante tener en cuenta que, aunque los CODA oyen, su primera lengua puede ser la lengua de signos. Por ello, pueden presentar algunas dificultades en el aprendizaje de la lengua u oral, y necesitan apoyo adaptado a su situación.

En conclusión, los CODA son un ejemplo de diversidad lingüística y cultural. Su experiencia demuestra la importancia de la inclusión y del respeto hacia diferentes formas de comunicación en la sociedad.

Así que, si tienes un amigo CODA, ¡FELICÍTALO!